Rotura del tendón de Aquiles

Rotura del tendón de Aquiles

¿Has tenido alguna vez dolor específico en el tendón y no sabes a qué es debido? ¿sientes un dolor mecánico al impulsar el pie? ¿andas pero se mantiene el tendón siempre inflamado? ¿te duele el tendón con el pie descansado y sin embargo el dolor cesa cuando te pones en movimiento? Todos éstos son síntomas que apuntan a que sufres una microrrotura o rotura total del tendón de Aquiles. Si es así, no te preocupes, tiene solución.

¿Cuáles son los síntomas de una rotura del tendón de Aquiles?

La rotura del tendón de Aquiles se considera la pérdida de continuidad del tendón que une la planta del pie con el gemelo (es la unión del calcáneo y fascia plantar con los músculos sóleo y gastrocnemio). La activación de este mecanismo de músculos y tendones permite el impulso del pie al andar, es decir nos permite que el pie empuje hacia adelante y así conseguimos una pisada.  

El primer paso para evaluar la tendinopatía y crear un diagnóstico a través de ejercicio será identificar los tipos de rotura que se pueden presentar:

 

  • Esguince de primer grado.
    Se produce elongación y micro-rotura de ligamento.
    Para el tratamiento en consulta se realiza una evaluación con el fin de determinar a través del ecógrafo su nivel de rotura e inflamación del tendón. Se comienza a tratar como punto fundamental la inflamación, a través de técnicas antiinflamatorias, descargando la musculatura que hace posible la movilidad del talón con gemelos y soleos.
    Es importante dar movilidad al tobillo progresivamente en distintas sesiones para que las fibras (o tejido cicatrizal) que se están creando nuevas sinteticen entre sí perfectamente alineadas y no desorganizadas. Por ello, el siguiente paso para la recuperación consiste en estiramientos, masajes y electroestimulación que ayuden a la alineación de fibras. 

¿Qué sucede si las nuevas fibras se generan desorganizadas?
La rotura se convertirá en una zona de foco de dolor con bastantes probabilidades de atraer a futuras roturas en el mismo punto, ya que las fibras de colágeno al no estar alineadas no realizan ni la fuerza, ni sujeción necesarias; y por consiguiente el tendón en esa misma lesión se volverá a romper otras veces futuras impidiendo así mantener la vida diaria normalizada. Todo ello y la falta de movilidad, trae como consecuencia un mal estado físico del paciente que en muchos casos acaba derivando en otras patologías más graves. 

  • Esguince de segundo grado.
    Se produce una elongación del ligamento con menos de un 30% de rotura.
    La diferencia con el tratamiento de primer grado es que al ser una rotura mayor, hay más riesgo de edema, cobrando más importancia el control por un profesional de la inflamación del ligamento y la tensión excesiva durante las primeras sesiones de curación del tendón. La rehabilitación posterior necesitará un mayor tiempo para restablecer el mecanismo y estará enfocada igualmente a la alineación de las nuevas fibras para su correcta cicatrización.
  • Esguince de tercer grado.
    Se produce cuando hay rotura completa del tendón. Tiene una solución básicamente quirúrgica. Pero sin embargo, después de la operación si no vas al fisio para su correspondiente rehabilitación, puedes ver reducida la movilidad del pie y tobillo, sufrir un dolor crónico en la cicatriz debido a adherencias, generar inconscientemente acortamientos de la musculatura isquiosural (isquiotibiales soleos, gemelos), etc.

¿Cuáles son los los factores de riesgos para sufrir una rotura en el tendón de Aquiles?

La degeneración celular provocada por la edad del paciente conlleva una mayor probabilidad de rotura tendinosa debido a que el tendón va perdiendo elasticidad. La edad es otro factor decisivo en la capacidad de regeneración de tejidos.  Así por ejemplo un paciente joven, aún rompiéndose el tendón varias veces podría recuperarse de una forma mas rápida y efectiva. Por el contrario, una persona mayor puede sufrir varias microroturas incapaces de regenerarse por la velocidad de su cuerpo y por consiguiente desencadenará en una rotura mayor y crónica.

La variabilidad agresiva de carga de trabajo conlleva una sobrecarga de esfuerzo en el tendón. Lo más importante para el tendón es controlar la carga de esfuerzo. es decir, seas deportista o no, no debes variar agresivamente la intensidad de tus entrenamientos o actividad diaria ya que estás obligando a tu tendón a trabajar en rangos de elasticidad que no está preparado y por lo tanto tiende a romperse.

Cada vez que se produce una rotura, se crea una cicatriz en el tendón. La elasticidad de dicho tendón va a depender directamente del tratamiento de la cicatriz: a mayor número de roturas previas (cicatrices) no tratadas, menor elasticidad y por consiguiente mayor riesgo de sufrir roturas futuras en el mismo punto.

Al generar un mayor peso sobre las articulaciones y tendones provocamos una serie de fuerzas, tracciones y tensiones para las que el tendón no está adaptado y por consiguiente corre un alto riesgo de sufrir rotura y patologías tendonosas.

Los esteroides antiinflamatorios generan un ambiente macrobiótico y molecular muy nocivo para el tendón. El consumo de estos medicamentos lo debilita y evita su regeneración natural, por lo que se produce un ambiente más ácido dentro del tendón y cayendo en muchos casos en tendinosis crónicas.

Aunque parezca increíble, las infecciones de la boca como por ejemplo una carie puede provocar problemas musculares. Cuando tenemos algún tipo de infección en el cuerpo, la sangre transporta sustancias bacteriológicas al resto de organismos, músculos y tendones, por lo que nuestros músculos y tejido tendinoso se verá afectado y correrá más riesgo de lesión.

se muestra el desgaste del tendón de aquiles

¿Cuál es el tratamiento para la rotura del tendón de Aquiles?

Para diagnosticar un tratamiento dependemos de muchos factores, entre ellos la gravedad de la lesión, la edad del paciente y su actividad diaria. Si eres deportista y joven, probablemente el médico te diagnostique pasar por quirófano y una rehabilitación en una clínica de fisioterapia profesional, mientras que si eres una persona mayor o sedentaria, optará por mecanismos no invasivos derivando desde el principio del proceso a un profesional de la fisioterapia. Ambas soluciones son igual de factibles.

El objetivo del tratamiento será la movilidad a los tejidos del tobillo, el tratamiento de la cicatriz, la reeducación de la marcha al andar, el tratamiento de las múltiples contracturas musculares que conlleva el tiempo de reposo de la operación, y el análisis ecográfico de la sutura de la operación. 

¿Cómo prevenir los problemas del tendón de Aquiles?

La mejor prevención para el tendón de Aquiles es una correcta y progresiva adaptación a la actividad diaria o deporte que realicemos. No obstante, mantenerse en movimiento, llevar una alimentación equilibrada y estar atento a la progresión de nuestro deporte, son tres factores claves para cuidar el correcto funcionamiento de nuestros tendones y ligamentos. 

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